Dr. Aspect Maunganidze, Presidente del Comité,
Dr. Ali Haji Adam Abubakar, Vicepresidente,
Miembros del Comité de Programa, Presupuesto y Administración,
Estimados colegas y amigos:
Muy buenos días. Les doy de nuevo la bienvenida a la OMS y, dado que aún estamos en enero, permítanme desearles un feliz año nuevo.
Quisiera también dar una cordial bienvenida a los nuevos miembros del Comité procedentes de Egipto, España, Nepal, Panamá, Polonia y Zimbabwe.
Agradezco sinceramente a todos su compromiso con este Comité y con la OMS. La labor que desempeña este órgano es hoy más importante que nunca.
Como bien saben, el último año ha sido uno de los más difíciles de la historia de nuestra Organización.
Durante los últimos 12 meses hemos atravesado un proceso de establecimiento de prioridades y reajuste que ha sido doloroso, pero necesario.
Los recortes en la financiación dieron lugar a un déficit considerable en el bienio 2024–2025.
Sin embargo, gracias a la gestión prudente de los recursos llevada a cabo en años anteriores, adoptamos una estrategia cautelosa y razonable que permitió reducir al mínimo las repercusiones de esos recortes y proteger la labor esencial de la Organización.
Hace un año, en esta misma reunión, examinamos una propuesta presupuestaria para el bienio 2026–2027 por un monto de USD 5300 millones.
Posteriormente, el Consejo Ejecutivo redujo esa cifra a USD 4900 millones.
Aunque en aquel momento se consideró una cifra realista, la ayuda internacional continuó disminuyendo. Por ese motivo, en marzo sugerí un nuevo ajuste hasta los USD 4200 millones, propuesta que fue aprobada por la Asamblea Mundial de la Salud en mayo.
Con el objetivo de salvaguardar la labor esencial de la OMS en un contexto presupuestario más restrictivo, pusimos en marcha un proceso de priorización destinado a determinar las funciones más esenciales, en consonancia con el 14.º Programa General de Trabajo.
Este ejercicio permitió simplificar nuestra estructura y hacerla más coherente en los tres niveles de la Organización.
Se procedió a la fusión de departamentos y divisiones, a la reubicación de determinadas funciones y a una reducción significativa del equipo directivo superior, así como de casi la mitad de los puestos de dirección en la Sede.
A continuación, se asignó a cada oficina un marco presupuestario y se le solicitó que definiera una estructura sostenible ajustada a él, de conformidad con los resultados del proceso de priorización.
Una vez completado este ejercicio, cada oficina formuló recomendaciones sobre la asignación o vinculación del personal a los distintos puestos.
Dichas recomendaciones fueron examinadas por comités de revisión específicos, en los que participaron representantes de la Asociación del Personal, y posteriormente fueron aprobadas por mí.
Aunque aún quedan algunos asuntos pendientes de resolver, el proceso de priorización y reajuste puede considerarse prácticamente concluido. Hemos alcanzado una situación de estabilidad y seguimos avanzando.
En líneas generales, hemos logrado mantener el equilibrio de género y la representación regional, y la plantilla mundial es ahora ligeramente más joven que antes.
Como pueden imaginar, se ha tratado de un proceso complejo y doloroso. No obstante, consideramos que nos permite mirar al futuro con esperanza y afrontar los próximos retos con mayor preparación y capacidad.
Deseo expresar mi más profundo agradecimiento a todo el personal que ha dejado la Organización o está a punto de hacerlo, por su servicio y dedicación, y transmitirles mis mejores deseos en la siguiente etapa de sus vidas y de sus trayectorias profesionales. Asimismo, quiero reiterar nuestra disposición a contratar personal a través de la reserva de talento, una iniciativa puesta en marcha recientemente.
Al mismo tiempo, reconocemos que este proceso no ha sido óptimo y somos plenamente conscientes de las quejas legítimas expresadas por parte del personal.
Hemos tomado estas preocupaciones muy en serio, hemos dado respuesta a muchas de ellas y seguiremos haciéndolo.
El diseño, la comunicación y la ejecución de los cambios se han guiado por los principios de transparencia, equidad y humanidad.
Quisiera subrayar que las transformaciones emprendidas durante los últimos ocho años han contribuido de manera significativa a amortiguar el impacto sufrido en el último año.
Cuando iniciamos este proceso de transformación en 2017–2018, constatamos que la excesiva dependencia de un número reducido de donantes suponía un riesgo considerable para la Organización.
Con el fin de atenuar ese riesgo, se adoptaron diversas medidas destinadas a ampliar la cartera de donantes.
La más relevante de ellas fue la aprobación en 2022, por parte de los Estados Miembros, de la propuesta de aumentar progresivamente las contribuciones señaladas hasta alcanzar el 50 % del presupuesto básico de la Organización, frente al 14 % que representaban en aquel momento.
Los Estados Miembros aprobaron el primer incremento en mayo de 2023 y el segundo el año pasado. Está previsto que los tres incrementos restantes se aprueben en mayo de 2027, 2029 y 2031. En total, el aumento se articula en cinco tramos: dos ya aprobados y tres aún pendientes.
Se trata de una decisión de enorme trascendencia que constituye una solución estratégica a largo plazo para garantizar la estabilidad, la sostenibilidad y la independencia de la OMS.
Además, se adoptó un conjunto de medidas complementarias destinadas a ampliar la cartera de donantes, entre ellas la creación de la WHO Foundation, la publicación del primer argumentario a favor de la inversión y la celebración de la primera ronda de inversiones.
De no haberse puesto en marcha estas medidas, la situación habría sido considerablemente peor. El aumento de las contribuciones señaladas aprobado por ustedes mismos contribuyó de manera decisiva a reducir el impacto de la crisis.
A lo largo de todo este proceso, nuestro objetivo ha sido salvaguardar las funciones básicas de la Organización y ajustar en consecuencia sus recursos financieros y humanos, procurando que las separaciones del servicio fueran las mínimas posibles.
Sin este enfoque, habríamos tenido que prescindir de aproximadamente 3000 trabajadores en todo el mundo. Sin embargo, hemos conseguido reducir el número de despidos a 1241, principalmente por dos vías.
En primer lugar, 1162 miembros del personal han dejado o dejarán la Organización como consecuencia de su jubilación, de programas de jubilación anticipada voluntaria o de salidas naturales.
En segundo lugar, el aumento de las contribuciones señaladas ha permitido conservar alrededor de 600 puestos.
Estos resultados ponen de manifiesto el acierto de incrementar las contribuciones señaladas y explican por qué los Estados Miembros deben seguir avanzando en esa misma dirección.
Se trata de una solución estratégica a largo plazo que hará a la OMS más independiente, más sostenible desde el punto de vista financiero y menos vulnerable a crisis como la que afrontamos el año pasado.
No se trata de disponer de más recursos, sino de contar con una financiación sostenible y previsible que permita evitar crisis futuras y proteger la independencia de la OMS como organización imparcial, basada en la ciencia y libre para expresar lo que indiquen las pruebas, sin presiones ni favoritismos. Creo firmemente que esa es la OMS que ustedes desean.
Gracias al aumento de las contribuciones señaladas, a la ronda de inversiones, al compromiso de nuestros equipos y a la generosidad de los Estados Miembros y de otros donantes, ya hemos logrado obtener el 85 % de los recursos necesarios para el presupuesto básico de este bienio.
En cierto sentido, la situación actual es favorable a estas alturas del bienio si se compara con periodos anteriores.
No obstante, dado que la mayoría de las contribuciones voluntarias siguen estando asignadas a fines específicos, varias esferas de trabajo continúan sin contar con financiación suficiente. Entre ellas figuran la preparación frente a emergencias, la resistencia a los antimicrobianos, la financiación de la salud, la resiliencia climática, los determinantes de la salud y los factores de riesgo.
Alcanzar el 85 % del presupuesto del bienio es una buena noticia, pero somos conscientes de que la situación sigue siendo compleja y de que será difícil obtener el 15 % restante. Se trata de unos 660 millones de dólares estadounidenses, como explicarán con más detalle nuestros colegas en sus exposiciones.
Por ese motivo, apelamos a todos los donantes a garantizar el volumen de fondos que necesita la Organización y una financiación de calidad que permita cumplir las prioridades del 14.º Programa General de Trabajo.
Aunque en el último año hemos atravesado una crisis de gran magnitud, también la hemos entendido como una oportunidad, porque las crisis ayudan a definir con mayor nitidez las prioridades.
Es una oportunidad para que la OMS gane dinamismo y se centre aún más en su misión y su mandato fundamentales, en el marco de la Iniciativa ONU80 de reforma.
Nuestro proceso de transformación ya ha supuesto avances muy significativos tanto en materia de financiación sostenible como en el enfoque de nuestro trabajo a nivel de los países. Sin embargo, somos conscientes de que vivimos en un entorno de cambio constante.
Las necesidades de los países a los que servimos evolucionan de manera continua, y la OMS debe seguir adaptándose a esa realidad. Los retos y las oportunidades a los que se enfrentan hoy los países, desde el cambio climático hasta la inteligencia artificial, son muy distintos de los existentes en 1948, o incluso en 1998.
Por ello, debemos centrarnos en nuestro mandato fundamental y en aquello que nos distingue y nos aporta un valor añadido específico, como el apoyo a los países mediante nuestra labor normativa y técnica, y dejar en manos de otras entidades las funciones que pueden desempeñar mejor.
Mi visión de futuro es la de una OMS más ágil y aún más centrada, eficiente y plenamente adaptada a su cometido: una organización plenamente independiente, con una financiación estable y menos expuesta a los efectos de los vaivenes geopolíticos.
Eso es precisamente lo que hemos perseguido mediante el proceso de priorización, apoyándonos en los logros de la transformación iniciada en 2017–2018.
Me siento orgulloso de que, a lo largo del último año, hayamos seguido cumpliendo nuestra misión y nuestro mandato de promover, procurar y proteger la salud de la población mundial, al tiempo que llevábamos a cabo el proceso de priorización y reajuste.
Como saben, muchas otras organizaciones multilaterales, tanto dentro como fuera del sistema de las Naciones Unidas, también se han visto afectadas por recortes de financiación, al igual que numerosos países a los que prestamos apoyo.
Nuestra labor sigue siendo esencial para que esos países puedan mantener en funcionamiento sus servicios de salud básicos. Al mismo tiempo, estamos aprovechando la coyuntura actual para avanzar desde la dependencia de la ayuda hacia una nueva etapa de autosuficiencia sostenible, basada en los recursos propios de los países.
Esperamos seguir apoyando a todos los Estados Miembros durante el año que tenemos por delante, tanto para afrontar los retos que se les plantean como para aprovechar las oportunidades que se les presentan.
Este es un momento de cambio no solo para la OMS, sino para todo el ecosistema mundial de la salud.
Se está debatiendo de forma amplia cómo reformar ese ecosistema, con el fin de que cada uno de sus integrantes aporte aquello que sabe hacer mejor, se eviten solapamientos y duplicaciones y, de manera conjunta, se generen valor y resultados para los países a los que servimos.
Proponemos centrar esos debates en un proceso conjunto que nos permita avanzar hacia un ecosistema mundial de la salud más dinámico, colaborativo y eficaz.
Agradeceríamos enormemente recibir de ustedes orientaciones y recomendaciones al respecto, así como sobre los demás puntos del orden del día que examinarán a lo largo de esta semana.
Una vez más, deseo expresar mi agradecimiento a este Comité por su compromiso con la OMS y con un mundo más saludable, más seguro y más justo.
Muchas gracias.