Alocución de apertura del Director General de la OMS en la rueda de prensa sobre el brote de ébola en Bundibugyo – 3 de junio de 2026

3 de junio de 2026

Buenas tardes a todos los presentes en la sala, y buenos días, buenas tardes y buenas noches a todos cuantos nos siguen en línea.

Ayer regresé de una visita a la República Democrática del Congo, que me llevó, entre otros lugares, al epicentro del brote de ébola en la provincia de Ituri.

Me reuní con líderes políticos, funcionarios superiores de salud, embajadores, asociados, colegas de la OMS, personal de respuesta de primera línea, líderes comunitarios y religiosos, grupos de mujeres, líderes empresariales, curanderos tradicionales y demás.

El nivel de compromiso que observé por doquier me infundió mucho ánimo. Lo que presencié me hizo albergar esperanza; con todo, persisten los desafíos.

En la República Democrática del Congo, se han confirmado 344 casos, incluidas 60 defunciones, en 24 zonas de salud de tres provincias distintas: Ituri, Kivu del Norte y Kivu del Sur.

El número de casos sospechosos ha pasado de más de 1000 la semana pasada a 116, y seguimos trabajando para confirmar o descartar los casos que se han ido acumulando.

En Uganda, se ha confirmado una defunción y hay 15 casos confirmados, entre ellos un residente congoleño que viajó a los Emiratos Árabes Unidos y posteriormente a Uganda.

La OMS está colaborando con las autoridades de salud pública de Uganda y de los Emiratos Árabes Unidos para recopilar información adicional, evaluar el riesgo de exposición durante los viajes y facilitar el rastreo de contactos.

Queremos dar las gracias tanto a los Emiratos Árabes Unidos como a Uganda por su colaboración para mitigar los riesgos relacionados con este caso.

Además, un ciudadano estadounidense que se infectó en la República Democrática del Congo sigue recibiendo cuidados en Alemania.

La evaluación del riesgo por la OMS no ha variado: es muy alta a nivel nacional, alta a nivel regional y baja a nivel mundial.

El brote tuvo un inicio impetuoso y sigue llevándonos ventaja, pero bajo el liderazgo del Gobierno de la República Democrática del Congo estamos recuperando el terreno.

Bunia cuenta hoy con tres centros de tratamiento con 80 camas, y también hay unidades de tratamiento en Mongbwalu, Rwampara, Beni, Goma y Bukavu, y se están estableciendo otras.

Hasta la fecha, seis personas se han recuperado en la República Democrática del Congo y dos en Uganda, lo que demuestra que se puede sobrevivir al ébola si se tiene acceso al tratamiento y se acude a un establecimiento de salud en cuanto aparecen síntomas.

Pese a todo, seguimos enfrentándonos a distintos desafíos.

En primer lugar, en el ámbito de las pruebas de detección.

Una de nuestras prioridades clave es ampliar las capacidades de laboratorio y de diagnóstico a fin de reducir los retrasos en la confirmación de casos y apoyar decisiones de respuesta más ágiles.

En consecuencia, estamos trabajando para descentralizar las capacidades de laboratorio y de diagnóstico en ubicaciones prioritarias, como Mongbwalu, Beni, Aru, Nyakunde y Tchomia.

Igualmente, tenemos que reforzar la disposición operativa, en particular la vigilancia, el diagnóstico en laboratorios y el acceso a servicios de salud en provincias limítrofes y países vecinos.

En segundo lugar, el rastreo de contactos en la República Democrática del Congo aún no está al nivel al que debería estar.

Solo el 45 % de los contactos, aproximadamente, han sido objeto de seguimiento, y para tomar la delantera al brote necesitamos que esa cifra supere el 90 %.

La inseguridad, el desplazamiento y las poblaciones itinerantes hacen que el rastreo de contactos sea especialmente difícil.

En tercer lugar, las restricciones generales a los viajes impuestas por algunos países están perturbando las cadenas de suministro y dificultando la respuesta.

En aeropuertos, puertos y pasos fronterizos, la OMS recomienda exámenes a la salida para evitar la exportación de casos y de contactos.

Pedimos a los países que han impuesto restricciones generales a los viajes que las levanten.

En cuarto lugar, la desconfianza de la comunidad es un serio obstáculo. Algunos líderes comunitarios me dijeron que creen que el ébola no existe.

Por lo tanto, crear un clima de confianza con las comunidades es fundamental para controlar el brote.

Y en quinto lugar, como saben, estamos lidiando con este brote sin vacunas ni tratamientos.

La OMS, junto con nuestros asociados, estamos trabajando para hacer avanzar los ensayos clínicos lo más rápidamente posible.

Hoy, he reunido por segunda vez a los responsables de la red provisional de contramedidas médicas para alinear nuestras posturas en tres prioridades:

En primer lugar, ampliar el apoyo para unos medios de diagnóstico descentralizados;

En segundo lugar, movilizar apoyo inmediato para que los países afectados puedan liderar ensayos clínicos, en colaboración con las comunidades;

Y en tercer lugar, acelerar las inversiones para respaldar todos los pilares de la respuesta.

Aunque las vacunas y los tratamientos serían de gran ayuda, la clave para acabar con este brote no es biomédica.

La clave radica en el liderazgo, la implicación, las alianzas y la confianza:

Liderazgo gubernamental;

Implicación de las comunidades;

Unas sólidas alianzas entre los numerosos actores involucrados, a fin de trabajar sobre la base de un solo presupuesto, un solo plan y un solo informe;

Y la creación de confianza entre las comunidades afectadas.

También debemos recordar que el ébola es una amenaza para la salud de las muchas a las que se enfrentan estas comunidades.

Los líderes comunitarios me dijeron, entre otras cosas, que temen que la respuesta al ébola pueda desviar recursos de los servicios de salud y humanitarios de los que dependen para sus muchas otras necesidades.

En última instancia, la medida de nuestro éxito no será si logramos detener este brote.

Lo haremos. El Gobierno de la República Democrática del Congo posee una amplia experiencia en lo que atañe al ébola y ha puesto fin a 16 brotes anteriores.

Solo es cuestión de cuán rápido podemos hacerlo.

La verdadera medida de nuestro éxito será lo que hagamos para prevenir el decimoctavo brote, y el decimonoveno.

Si la población de Ituri sobrevive al Ébola pero muere de paludismo, de malnutrición, de neumonía, de enfermedad diarreica, de VIH o de diabetes, lo cierto es que no les habremos ayudado.

Por ahora, la OMS y nuestros asociados estamos comprometidos para poner fin a este brote, bajo el liderazgo del gobierno.

Y cuando termine, seguiremos igualmente comprometidos con la tarea de prestar apoyo al gobierno y a las comunidades locales para establecer los servicios de salud y humanitarios que necesitan y merecen.

Amna, le devuelvo la palabra.