Excelentísimo Embajador Jia Gui De,
Honorables Ministros, queridos colegas y amigos:
Agradezco al excelentísimo Embajador que se haya unido hoy a nosotros y que haya pronunciado una declaración en nombre de la excelentísima Profesora Peng Li Yuan, Primera Dama de China.
Agradecemos a la excelentísima Primera Dama su liderazgo y su labor de promoción como Embajadora de Buena Voluntad de la OMS para la Tuberculosis y el VIH/Sida.
En el Día Mundial de la Tuberculosis, honramos a los millones de personas que han perdido la vida por la tuberculosis y nos solidarizamos con las personas, familias y comunidades que siguen viviendo con esta enfermedad prevenible y curable.
También queremos rendir homenaje al personal de salud que trabaja en primera línea, a los programas nacionales de tuberculosis, a la sociedad civil, a los defensores de esta causa, a los asociados y a los donantes. Su dedicación es salvar vidas y mantener la esperanza.
Los esfuerzos mundiales contra la tuberculosis han salvado la vida de unos 83 millones de personas desde el año 2000.
Se ha progresado en materia de pruebas, tratamientos, prevención e investigación. Pero progresar no es lo mismo que acabar con la enfermedad.
Cada día, casi 3500 personas mueren de tuberculosis, y cerca de 30 000 contraen la enfermedad.
La tuberculosis sigue siendo una de las enfermedades infecciosas más letales del mundo y uno de los principales factores que contribuyen a la pobreza, la desigualdad y la resistencia a los antimicrobianos.
En el periodo de sesiones de Asamblea General de las Naciones Unidas de 2023, los líderes mundiales adoptaron nuevas metas audaces para poner fin a la tuberculosis.
Desde entonces, el mundo ha cambiado radicalmente, y los recortes presupuestarios hacen que sea mucho más difícil alcanzar esas metas.
Sin embargo, eso no significa que renunciemos a ellas. Ni mucho menos. Simplemente significa que trabajaremos más y mejor.
La OMS está desempeñando un papel central en este esfuerzo. A lo largo del último año, hemos implementado nuevas políticas, directrices y herramientas para ampliar el acceso a pruebas de diagnóstico rápido, regímenes terapéuticos más cortos y totalmente orales, una mejor atención a los niños y una prevención más eficaz de la tuberculosis.
Y, a través del Acelerador de las Vacunas contra la Tuberculosis, estamos apoyando a los países en los preparativos para la rápida integración de nuevas vacunas contra la tuberculosis en los sistemas de salud si los ensayos de fase 3 tienen éxito.
Porque las herramientas son útiles cuando llegan a las personas que las necesitan.
El lema del Día Mundial de la Tuberculosis de este año es: «¡Sí, podemos poner fin a la tuberculosis!: con el liderazgo de los países y el impulso de las personas!». Es tanto un llamado a la acción como un mensaje de esperanza.
Poner fin a la tuberculosis es un objetivo alcanzable, incluso en el difícil contexto mundial actual.
Para lograrlo, debemos actuar en varios frentes.
En primer lugar, debemos invertir en la atención de la tuberculosis como una decisión económica inteligente.
Cada dólar invertido en tuberculosis genera hasta 43 dólares en beneficios para la salud y la economía a través de economías más fuertes, fuerzas de trabajo más saludables y sociedades más resilientes.
En segundo lugar, debemos acelerar la innovación y la ampliación a escala. Las innovaciones en materia de pruebas diagnósticas y tratamientos deben implantarse de forma rápida y equitativa, en particular las pruebas que pueden realizarse cerca del lugar de prestación de la atención y que permiten transformar la detección precoz.
En tercer lugar, debemos poner a las personas en el centro de la respuesta a la tuberculosis. Los servicios de tuberculosis deben ser accesibles, asequibles y no estigmatizantes y estar impulsados por la comunidad.
La sociedad civil y las personas afectadas por la tuberculosis deben ser asociados, no simples elementos secundarios.
Todo esfuerzo por poner fin a la tuberculosis también fortalece la seguridad sanitaria. Y cada retraso pone vidas en peligro.
La OMS seguirá ejerciendo su liderazgo a nivel mundial, colaborando con los gobiernos, los asociados y las comunidades para proteger los logros conseguidos con tanto esfuerzo y acelerar los avances.
Gracias a todos por su compromiso con la realización de nuestro sueño compartido: un mundo libre de tuberculosis.
Con el liderazgo de los países. Con el impulso de las personas. ¡Sí, podemos poner fin a la tuberculosis!
Muchas gracias.